El rojo oscuro de los poderosos muros del castillo que se ciernen sobre la ciudad y el campo circundante; la interacción de piedra y luz en la arquitectura de una iglesia gótica; recordatorios de la presencia morisca en la historia de la ciudad; calles de casas blancas que reflejan el sol y el cielo azul: aquí se encuentra el atractivo de Silves, donde el pasado se fusiona con el presente para hacer de cada visita un recuerdo duradero.
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